lunes, 28 de abril de 2014
Sueño
miércoles, 5 de marzo de 2014
UN LLAMADO A LAS PERSONAS QUE HAN INTENTADO INCIDIR, IRRESPETUOSAMENTE, EN MI INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD VENEZOLANA.
- No me envíen mensajes invitándome a marchar por la salida del Presidente Constitucional. Yo supongo que ustedes ciertamente creen que se trata de manifestaciones pacíficas, pero para mi es intrínsecamente violento desconocer la voluntad popular que se expresó por votaciones libres y totalmente transparentes hace menos de 10 meses.
- Cuando dicen que ustedes son todo el pueblo venezolano, me ofenden y ofenden a todos los que votamos por dar continuidad al proyecto socialista. Para conseguir un cambio de gobierno deben divulgar el proyecto alternativo, esperar los lapsos establecidos, respetar los mecanismos democráticos y ganar las elecciones con mayoría de votos.
- No intenten convencerme de que las elecciones fueron fraudulentas pues yo personalmente trabajé vigilando la transparencia de todo el proceso junto a muchos observadores imparciales de todo el territorio nacional y de la comunidad internacional. Conozco de cerca los mecanismos que fueron utilizados para garantizar la fidelidad de los resultados. El artículo anterior resume el tema.
- Yo también creo en las manifestaciones pacíficas como herramientas de participación, pero por favor reconozcan que la violación a la libertad de tránsito mediante la obstrucción de vías públicas no es un medio de participación, ni la destrucción de bienes públicos, ni la tala de árboles para construir barricadas, ni los insultos y agresiones a quienes disentimos de ustedes. Todas estas cosas han ocurrido en el marco de manifestaciones supuestamente pacíficas.
- No intenten convencerme de que la violencia en las manifestaciones proviene de factores infiltrados del gobierno, porque todos sabemos que la oposición está llena de gente desesperada y arengada por líderes irresponsables que llaman al desconocimiento de la institucionalidad democrática. Yo misma he sido víctima de insultos frontales y a través de los medios electrónicos, y he tenido que alejarme de personas a las que amé, porque están llenas de odio e intolerancia.
- No intenten contagiarme la desesperación por salir de este gobierno argumentando que el desabastecimiento nos está matando de hambre; que la delincuencia es culpa de Chávez y Nicolás Maduro, que hay dificultades para obtener divisas, o que la corrupción es exclusiva de los socialistas. Yo vivo en Venezuela y se discernir cuales son los retos que debemos afrontar para vivir en un país mejor. Igualmente soy autónoma para decidir donde me ubico para luchar por superar las dificultades.
- No insistan en decirme que el descontento popular es generalizado. En realidad eso solo podremos medirlo a través de elecciones cuando se cumpla el lapso establecido. Mientras tanto, para legitimar al actual gobierno yo me baso en: 1) los recientes resultados electorales; 2) mi repudio a los factores de la oposición que llaman a desconocer la institucionalidad democrática generando violencia; 3) el sentido común, que me indica que para cambiar un gobierno hace falta más que el descontento descontrolado de una parte de la población, que por cierto en este caso se ubica principalmente en los sectores menos necesitados.
- Por favor, no utilicen las 16 lamentables muertes que recientemente se han producido o la existencia de lesionados, para manipular mis opiniones. Las muertes y las personas heridas me duelen igual que a ustedes.
- No se engañen a sí mismos argumentándome a mi que el gobierno mantiene un comportamiento represivo y dictatorial. Si acceden a información objetiva podrán darse cuenta que existen suficientes evidencias para saber que las detenciones se han producido en el marco de situaciones violentas y con el fin de resguardar el orden público.
- No intenten trasladarme la culpa de los casos en que hay dudas sobre el correcto proceder de las fuerzas de orden público. Tengo exacto conocimiento de que los casos de tratos crueles inhumanos o degradantes hacia la población son excepcionales. Y además, tengo suficientes razones para confiar en el compromiso del Gobierno frente al esclarecimiento de los casos en que hay dudas, y frente a la aplicación de justicia. Trabajo en una Institución de Derechos Humanos y soy parte de un equipo que está vigilando que esto se cumpla.
- No intenten hacerme pensar que los Guardias Nacionales y los Policías, cuyo trabajo de vigilancia y resguardo es uno de los más ingratos que existen, merecen el irrespeto de los ciudadanos y deben aguantar estoicamente que algunos sectores extremos los insulten, los ofendan y hasta les disparen desde los edificios. No obstante, quiero decirles que yo comparto que cuando los individuos de estos cuerpos de seguridad desacatan la orden de hacer uso proporcional y progresivo de la fuerza, deben ser sancionados y suspendidos de sus funciones.
- Muy importante: Hasta el momento no he recibido por parte de ustedes, esas horrorosas imágenes que están rodando por internet y que muestran supuestas agresiones hacia manifestantes pacíficos. Sin embargo, he visto que algunos las difunden a través de sus cuentas Facebook. Por favor, no se hagan eco de imágenes cuya veracidad y fuente no ha sido comprobada. La red está infestada de imágenes e información falsa.
- Además, ¿No somos suficientemente adultos para saber que una misma imagen puede servir para contar historias completamente opuestas? ¿no sabemos que en esta época en que abundan las tecnologías de información y comunicación, las imágenes reales pueden estar al servicio de una mentira, y las imágenes falsas al servicio de intereses particulares? Esta es una de las características de la guerra de cuarta generación. No caigamos en eso. No promuevan, con el uso irreflexivo de las redes sociales, el pánico, el odio y la intolerancia.
- En otras palabras, los invito (a los que no lo están haciendo ya) a que desarrollemos una conciencia crítica frente a la información que nos llega. No se trata de volvernos desconfiados de toda la información y caer en una perturbación mental que nos impida tomar posición; se trata simplemente de buscar, seleccionar y utilizar la información que resulta útil para el conocimiento ponderado de la realidad, la resolución pacífica de los conflictos, la consecución de la justicia, la paz y la vida en comunidad. Y se trata, además, de saber que Facebook, Twitter y las redes sociales virtuales, no son precisamente una fuente de sabiduría y credibilidad.
- Yo, por respeto a nuestras diferencias, no les hago partícipes de la información que manejo, ni les hago llegar mis reflexiones sobre los intereses extranjeros que se mueven detrás de todos nosotros, los inocentes ciudadanos. Aunque me preocupa la salud mental de una parte de la población, no trato de advertirles que somos víctimas de laboratorios mediáticos nacionales e internacionales que están interesados en llevar adelante una guerra civil en nuestro país. Si hoy se los menciono, es solo para sustentar mi llamado a la ponderación y la mesura.
- Si alguno de ustedes desea que Estados Unidos intervenga como mediador en la situación que estamos viviendo, sepa que yo estoy en absoluto desacuerdo. No intente convencerme de la existencia de Super-Man y su encarnación en la política estadounidense. Tampoco me insulte lanzando improperios hacia Cuba y comparando las alianzas de cooperación con las intromisiones en los asuntos de Estado. Este es un tema en el que seguramente no nos pondremos de acuerdo, así que abstengámonos de tocarlo.
- Por último, no voy a aceptar que se me subestime y que se diga que estoy sola en mi postura. Me acompañan millones de personas que queremos paz, justicia y soberanía en Venezuela. Lo único que estoy pidiendo por parte de ustedes es el mismo respeto que yo les confiero.
Maria Helena Heredia F.
jueves, 18 de abril de 2013
ANALIZANDO LAS RAZONES DE LA SOLICITUD DE CONTAR EL 100% DE LOS VOTOS
- Para recobrar la paz en el país hay que contar el 100% de los votos. Si los votos no se cuentan es porque el Gobierno esconde algo.
domingo, 17 de marzo de 2013
Carta al Comandante de mi Alma
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domingo, 27 de septiembre de 2009
PROVOCANDO EL DIÁLOGO ENTRE AMIGOS Y ENEMIGOS DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA DE VENEZUELA. (Introducción)
Mi papá me dice que no pierda tiempo tratando de dialogar con las personas que adversan el proceso revolucionario que vivimos en Venezuela. Me lo dice mientras gesticula intensamente expresando una gran frustración mezclada con rabia. Su cara, normalmente dulcificada por los signos de la vejez, se transforma en una máscara de odio y tristeza que se parece mucho a la soberbia cuando es desnudada por la psicología.
A mi no me gusta su reacción porque, precisamente, me recuerda la misma respuesta que he obtenido de la mayoría de las personas contrarias al gobierno, cuando he intentado establecer con ellas una conversación sobre temas relacionados con la política y con la realidad social en la que estamos inmersos. Ellas, las personas “opositoras”, prácticamente se desfiguran insultando a Chávez y a los chavistas, no me dejan responder razonadamente a sus comentarios, y cierran el vacío de sus frases diciendo que no perderán el tiempo hablando conmigo de “eso”. …Siempre me quedo pensando qué será “eso” si en realidad sólo incurrieron en ataques y agravios personalizados.
En otras oportunidades he sido yo la que claudica ante la posibilidad de un diálogo. Esto sucede cuando me doy cuenta que el interlocutor o interlocutora en realidad no quiere escucharme o no puede hacerlo por padecer una fuerte emoción negativa que nubla su razonamiento. Yo hago el esfuerzo de escuchar profunda y calmadamente, pero cuando es mi turno para hablar, la otra parte no me oye, no trata de entenderme, sigue escuchando en realidad su propia y única verdad, interrumpiéndome atropelladamente o elaborando mentalmente las frases que, según su creencia, podrían destruir mis convicciones y situar las suyas en el trono de los “vencedores”. …Así, yo no quiero hablar. No soy tan resistente o tan tonta. Y además casi nunca tengo el don de encontrar las palabras adecuadas cuando me siento agredida o víctima de una injusta e impuesta competencia.
He sido tan vulnerada en mi derecho a la libre expresión que, consecuentemente, existen personas -casi siempre vinculadas consanguínea o afectivamente- con las que ciertamente no deseo ni siquiera intentar el cruce de palabras sobre temas sociopolíticos. En esos casos específicos sigo de forma inevitable la tajante recomendación de mi padre: No pierdo tiempo tratando de dialogar.
Sin embargo, y aunque todo indique que cuando se trata de “Socialismo” o de “Chávez” las emociones a favor o en contra suelen ser demasiado apasionadas y sensibles, creo firmemente en la necesidad de promover la cultura del diálogo y el respeto a la diversidad. Pienso que lograr un intercambio de ideas sobre la realidad nacional y sobre los fundamentos teóricos del sistema que se está construyendo, sería fructífero para todos. Hablar de la interpretación que cada quién hace sobre lo que acontece, podría ser un ejercicio de humanidad en el que las partes involucradas reflexionaríamos y aprenderíamos mutuamente. En este intento, cabe acotar, no se puede prescindir del estudio de la realidad histórica mundial, así como tampoco del conocimiento y análisis de los verdaderos supuestos teóricos y de las verdaderas prácticas, que conforman los modelos socioeconómicos y políticos que existen o han existido. Dicho de otra manera, no hace falta ser experto en el tema para opinar sobre Socialismo, pero sin duda hace falta tener los referentes claros y, por supuesto, el interés de incidir positivamente sobre la realidad concreta que se esta construyendo novedosamente en esta República Bolivariana.
Por casi nunca haber podido conversar directa, tranquila y fluidamente con un opositor u opositora, he tenido la idea de que sus argumentos son por lo general falaces, endebles y basados en el desinterés o desconocimiento de los complejos factores que intervienen en nuestra realidad. En otros casos, los peores, he considerado que sus herméticas visiones son egoístas y pertinaces. Supongo pues que los argumentos que ellos y ellas imaginan que yo tengo son juzgados de la misma manera, y en el mejor de los casos, como soñadores, utópicos e ingenuos. Pero afortunadamente puedo afirmar también que, sobre todo mediante el papel, he mantenido intercambios de ideas que han generado la maravillosa experiencia de la comunicación. Tengo la suerte de mantener una refrescante –aunque discontinua- correspondencia con personas de muy variados perfiles que, sin ser amigos o amigas de este gobierno, han antepuesto el cariño o el respeto hacia mí, al antagonismo que promulgan hacia el proceso venezolano. Esto ha permitido que sus creencias u opiniones lleguen hasta mi entendimiento sin los manchones del resentimiento, y así mismo mis opiniones y creencias han llegado ante sus ojos y en muchas ocasiones ante su manifiesta comprensión.
Este milagro de la comunicación es lo que pretendo alentar al plasmar -en el próximo artículo o post- las críticas más frecuentes que han hecho mis interlocutores opositores, al Socialismo o a Chávez; así como las respuestas que yo he intentado ofrecer al respecto. Me inspira imaginar que al menos algún lector de esas líneas reflexionará al respecto y seguirá el ejercicio de complementar una u otra posición, generando otra conversación sobre el mismo tema en cualquier espacio.
Somos muchos los que anhelamos que nuestra patria se construya cada vez más con la participación de todos. Sería óptimo que pasado el período más difícil de la transición, se pueda llegar a un estado en el que la realidad no este fatalmente escindida entre amigos y enemigos de la revolución. Porque si bien la conciliación no es posible cuando al menos una de las partes está movida por el puro interés de conservar u obtener privilegios, y tampoco es posible cuando los antagonismos pertenecen al terreno de las convicciones ideológicas, creo que sí es factibles armonizar las ideas cuando los interlocutores o interlocutoras descubren que, a pesar de las distintas perspectivas que mantienen, pueden unificarlas mediante el deseo compartido de participar en el embellecimiento integral de la vida.
Si entrenamos las virtudes que se necesitan para el diálogo conseguiremos: por un lado, que las personas que apoyamos el proceso no caigamos en el conformismo y la autocomplacencia de creer que todo va marchando bien; que los funcionarios públicos no se crean impunes cuando cometen faltas o dejan de rendir cuentas de las gestiones que realizan; que los cuestionamientos pertinentes de los opositores se transformen en el antídoto de las conductas inadecuadas que indiscutiblemente existen dentro del gobierno; y que todos los buenos esfuerzos revolucionarios perfeccionen sus resultados. Así mismo, el diálogo permitirá que los opositores comunes (quiero decir, los ciudadanos que no son parte de la estructura de poder derechista y critican sin estar impulsados por mezquinos intereses individualistas), descubran el por qué no deben creer ciegamente la imagen distorsionada que sobre Venezuela presenta el aparato mediático manejado por los centros de poder dominante; reflexionen la diferencia que existe entre opugnar una ideología y hacer una crítica al proceder de una persona o grupo; y sobre todo, el diálogo permitirá que todos vivenciemos que no hay mejor forma de señalar o aceptar errores que hacerlo desde un profundo sentimiento de amor y esperanza que suele traducirse en ganas de aportar y participar constructivamente en las soluciones.
María Helena Heredia Flores
El texto de esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Sus pupilas
Nada escapa al campo gravitatorio de esos agujeros negros
que desde el centro de las galaxias que hay en sus ojos
todo lo absorben y todo lo transforman.
Yo misma he quedado atrapada al caer en el horizonte de sus sucesos.
El texto de esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
La imagen fue tomada de internet, tal como aparece en http://eurocosmos.net/astro/index.php?option=com_alphacontent&Itemid=33&sort=5&limit=15&limitstart=15
El texto es de María Helena Heredia Flores.
lunes, 31 de agosto de 2009
En el nombre del Mar
Parada frente al mar
mi existencia se reduce a este instante.
Todo se comprime
en el nombre del mar.
Caben adentro todas las vidas que amé
…las ciudades que conocí.
Se disuelven los sonidos y las formas.
Caben en el mar todas las historias
…las fragmentadas vivencias ya ausentes.
Se hunden los recuerdos
los deseos,
los espesos proyectos,
las revoluciones.
Desaparecen despacio todos los nombres propios
…los nombres propios de aquellas tardes replegadas.
Sobre las olas sólo permanece tu nombre
…tu nombre mío…
En la orilla, sobre los ciclos de espuma,
sólo permanezco yo
en trance hacia la última página del océano.
En medio de un paisaje vagamente cilíndrico,
rodeada de horizonte y llamada desde el centro por peces desconocidos,
los colores se apagan en un azul salitroso y mentolado.
Desaparece tu nombre en divina proporción de remolino.
Desaparezco también como difuminada en la brisa
bajo el sol atardecido en la gravedad de sus fuerzas,
en las olas que modulan la honda voz del mar.
La inmensidad se me expande por dentro
hasta el horizonte deshabitado de mi alma.
Ya no necesito amor.
No siento amor.
Todo está dado y recibido en el mar.
La inmensidad se me expande por dentro
como el universo submarino que fue amarte sin coordenadas.
Ya nada existe.
No existes.
La humanidad no existe.
El mar es la muerte, la vida, la paz absoluta que tanto he buscado:
El mar es el giro de los dioses que aprendieron a no ser
Me abandono. Me entrego.
Soy mujer sumergida
Soy hombre profundo
Ahora soy pulpo
Soy pez
Soy espermatozoide sin padre ni madre
Soy Giros
Algas
Burbujas
…Soy danza por fin…
Ondulo
Me revuelco, Me deslizo
Me desintegro.
No soy.
…De pronto…Alguien me nombra desde afuera.
María Helena Heredia Flores
30/8/2009
El texto y las fotos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.
Fotos 1 y 2 tomadas por Antonio Russoniello
Foto 3 tomada por Malena
